Colesterol: ¿Cómo lo bajo?

Colesterol: ¿Cómo lo bajo?

El colesterol alto es un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo. De acuerdo al Informe del Sistema Nacional de Salud, elaborado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad sobre la salud de la población española, en las últimas dos décadas el colesterol alto ha pasado de afectar al 8 % de la población adulta al 16 %[1]. Se ha doblado el porcentaje de población que padece esta afección.

El colesterol es necesario para conseguir un normal funcionamiento de nuestro organismo y está presente en todas las células del cuerpo. Existe la idea equivocada de que el colesterol se obtiene, de forma mayoritaria, a través de los alimentos, cuando la realidad es que la mayor parte de este se produce en el hígado. Y, ¿por qué resulta tan necesario? Interviene en varios procesos esenciales como la formación de los ácidos biliares, los cuales ayudan a digerir las grasas.

A través de la sangre, el colesterol llega hasta los órganos que lo necesitan, unido a las lipoproteínas. Existen dos tipos: las de baja densidad (LDL) y las de alta densidad (HDL). En base a esto, podemos hablar de colesterol bueno o malo. El llamado colesterol malo se formaría al asociarse con las partículas LDL y se asentaría en la pared de las arterias[2].

Entonces, ¿cuál debe ser mi nivel de colesterol HDL y LDL? Lo ideal sería que los niveles de colesterol HDL estuvieran entre los 60 mg/dL o superior, aunque entre 40 a 59 mg/dL sería un nivel aceptable (si bien con puntualizaciones*). En el caso del llamado colesterol malo, estos serían sus niveles[3]:

Cantidad de  Colesterol LDL

Nivel adecuado

 

<100 mg/dL

Óptimo para personas con enfermedades del corazón

 

100 a 129  mg/dL

Cerca o por encima del nivel óptimo

 

130 a 159 mg/dL

Límite elevado

 

160 a 189 mg/dL

Elevado

 

190 mg/dL y superior

Muy elevado

 

 

 Pese a lo anterior, se recomienda siempre consultar con un médico.

Y, ¿cómo podemos intentar controlar y bajar los niveles de colesterol? El secreto no es otro que a través de un estilo de vida saludable, siguiendo una dieta equilibrada y practicando ejercicio.

En la alimentación es muy importante limitar el consumo de grasas saturadas y trans que comemos. En ocasiones, por el ajetreado ritmo de vida actual y las constantes prisas, optamos por platos precocinados y la llamada comida rápida. El abuso de estos productos (alimentos con colesterol alto) puede conllevar que nuestros niveles del colesterol LDL se disparen. Sobre todo en aquellas personas que, por genética, son más propensos a sufrir esta afección.

En cuanto al ejercicio, no existen las excusas. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)[4], uno de cada cuatro adultos no alcanza un nivel suficiente de actividad física. Si no tienes el tiempo suficiente para ir con periodicidad al gimnasio o practicar tu deporte o actividad preferida, la realización de algunas pequeñas acciones te llevará a conseguir buenos resultados. Por ejemplo, en vez de subir a tu casa o a la oficina en ascensor, prueba a subir por las escaleras. También puedes, simplemente, andar. Andar tiene muchos beneficios: fortaleces el corazón y ayudas a prevenir enfermedades cardiovasculares.

Si quieres descubrir más información sobre el colesterol, cómo seguir una dieta saludable y cuidar tu corazón, encontrarás más información en nuestra sección Cómo llevar una vida saludable.

*En el caso de los hombres, un nivel de colesterol HDL menor a 40 mg/dL es bajo. En las mujeres, es bajo un nivel menor a 50 mg/dL.

[1] https://www.msssi.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=3980
[2] http://www.fundaciondelcorazon.com/prevencion/riesgo-cardiovascular/colesterol.html
[3] https://www.heart.org/idc/groups/heart-public/@wcm/@hcm/documents/downloadable/ucm_316249.pdf
[4] http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs385/es/