Cómo mantener los niveles de grasas (triglicéridos) en sangre bajos

El primer paso que hay que tener en cuenta es mejorar nuestros hábitos de alimentación. Es recomendable realizar un tratamiento dietético que reduzca ciertos alimentos compuestos por grasas saturadas (como las carnes grasas, lácteos enteros, mantequilla), alimentos ricos en grasas trans (encontradas especialmente en bollería industrial, productos precocinados y aperitivos salados), así como alimentos con altos niveles de azúcar (además de dulces y bollería).

También el peso parece estar estrechamente relacionado con el nivel de triglicéridos, de ahí que las personas con sobrepeso pueden presentar niveles más altos de triglicéridos en sangre. Hay que tener en cuenta que el alcohol puede también ser un factor a la hora de aumentar la producción de triglicéridos desde el hígado[1].

Es muy importante llevar un estilo de vida saludable. La Fundación Hipercolesterolemia Familiar propone los siguientes consejos para intentar reducir los factores de riesgo cardiovascular[2].

Mantener un peso adecuado
Debemos conocer nuestro peso ideal e intentar no desviarnos demasiado de éste. Controlar las calorías que consumimos con respecto a las que gastamos, es una buena forma de prevenir el aumento de peso.

Aceite de oliva
Además de aportarnos grasa de origen vegetal, nos proporciona vitaminas y antioxidantes que previenen la aparición de enfermedades cardiovasculares. Por ello, debe constituir la principal grasa en nuestra dieta.

Productos lácteos desnatados
Aportan proteínas y minerales evitando las grasas saturadas y el colesterol que sí contiene la leche entera.

Eliminar de nuestra dieta las grasas saturadas
La bollería industrial, las bolsas de aperitivos salados o la comida rápida, son algunos de los alimentos que más grasas saturadas contienen. Éstas constituyen el factor de nuestra dieta que mayor aumento del colesterol provoca. Por ello, este tipo de alimentos deben eliminarse de nuestra dieta en la medida de lo posible o, en todo caso, consumirse solo de forma excepcional.

Comer más frutas, verduras, cereales integrales y legumbres
Las frutas y verduras  contienen vitaminas, antioxidantes y muy pocas calorías. Además, al ser productos vegetales, carecen de colesterol. Las legumbres también son muy ricas en vitaminas y minerales, hidratos de carbono y fibra.

Carne de ave y pescado
Alimentos que poseen un menor contenido en grasas saturadas y colesterol si los comparamos con las carnes rojas y los embutidos. Además, el pescado azul es rico en ácidos grasos Omega-3, que disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares[3].

Controlar el consumo de sal y azúcar
Intentar evitar el exceso de ambos añadiéndolos de forma ocasional a las comidas.

Realizar ejercicio físico todos los días
Para mejorar nuestra calidad de vida y nuestra salud, es importante realizar 30 minutos de ejercicio al día. Puede tratarse de ejercicio moderado, lo importante es mantenerse activo, lo cual nos ayudará, no solo a gastar calorías, sino también a prevenir enfermedades cardiovasculares.