El Omega-3 y el cerebro

La conexión existente entre el Omega-3 y el cerebro no es un área de investigación común. Probablemente ya sabrás que los ácidos grasos Omega-3 aportan una serie de beneficios a la salud, especialmente en la salud cardiovascular. El Omega-3 ayuda a mantener los niveles de triglicéridos y los niveles de proteína C reactiva. Lo que no todo el mundo sabe es que los Omega-3 pueden tener un impacto positivo en la salud cerebral.

El desarrollo del cerebro

El Omega-3 está conectado con el desarrollo del cerebro. Contiene ácido decosahexaenoico (DHA), el cual desempeña un papel importante en el desarrollo del cerebro en fetos y lactantes. El DHA ocupa el 30 por ciento del peso del cerebro fetal[1].

El DHA también tiene un efecto positivo sobre el sistema nervioso central, tanto que la Administración de  Alimentos y Medicamentos recomienda consumir pescado y marisco rico en Omega-3, especialmente a las mujeres y niños. Sin embargo, hay que tener especial cuidado con algunos tipos de pescado que pueden tener un alto contenido en mercurio y que pueden ser perjudiciales para la salud de las mujeres embarazadas y de los niños[2].

La edad y la memoria

No solo el Omega-3 es beneficioso para el desarrollo de la mente y el cerebro de los más jóvenes, también hay indicios que demuestran su impacto positivo en los individuos de una edad avanzada. Un estudio que se llevó a cabo durante ocho años por la revista Neurology concluyó que las mujeres que seguían una dieta rica en Omega-3 experimentaban un aumento del volumen cerebral en comparación con las otras mujeres que no la seguían[3]. El estudio también reveló un aumento significativo en el volumen del hipocampo, parte del cerebro que desempeña un papel importante en la memoria.

De igual modo, un estudio elaborado por las universidades de Oxford, Cuidad del Cabo, Oslo y los Emiratos Árabes relacionaron los Omega-3 con la vitamina B para estudiar los efectos de estas sustancias sobre el deterioro mental[4]. En el estudio participaron 250 sujetos que padecían deterioro leve cognitivo o función cerebral más baja de lo normal pero que aún no interfiere con su vida diaria. A los sujetos se les administró un placebo o una vitamina B, vitamina que había sido probada previamente que retardaba el declive mental. El estudio probó que aquellos individuos con altos niveles de Omega-3 reflejaron mayores beneficios cognitivos de la vitamina B que aquellos que tenían unos niveles bajos de Omega-3.

El estudio de los ácidos Omega-3 y sus beneficios para el cerebro es un territorio relativamente nuevo, aunque actualmente podemos encontrar algunos estudios que empiezan a probar tal conexión.


[1] Bellows, L., Clifford, J.,Niebaum, K.,Bunning, M. (2015) Omega-3 Fatty Acids.[online] Available at: http://extension.colostate.edu/topic-areas/nutrition-food-safety-health/omega-3-fatty-acids-9-382/ [Accessed 30 Nov. 2016]

[2] fda.gov,(2004) What You Need to Know About Mercury in Fish and Shellfish. [online] Available at: http://www.fda.gov/Food/FoodborneIllnessContaminants/Metals/ucm351781.htm [Accessed 30 Nov. 2016]

[3] http://fxmed.co.nz/brain-volume/

[4] ox.ac.uk, (2016) Omega-3 levels affect whether B vitamins can slow brain’s decline. [online] http://www.ox.ac.uk/news/2016-01-18-omega-3-levels-affect-whether-b-vitamins-can-slow-brain%E2%80%99s-decline [Accessed 30 Nov. 2016]